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El blog de Proyecto áSILO


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Primera reunión en el Farito

Tras una tarde oficiosa en la sala, hemos decidido cenar en el local mientras conversábamos acerca de una futura programación de usos. Aún no disponemos de muebles adecuados para el uso de oficina, por tanto la cosa no daba para mucho y decidimos trabajar sentaditos en el suelo. Socorridos por una lámpara de leds a batería, pudimos iluminar el espacio, de modo muy tenue, mientras colocábamos el ordenador y buscábamos la mejor opción para trabajar. Fue tan sencillo como anclar la lámpara a una de las guías del falso techo, permitiéndonos tener visibilidad suficiente para mover el mobiliario. Teniendo en cuenta la existencia de los grandes ventanales, la luz que venía del exterior fue de gran apoyo. El programa de acción para esta primera noche se basaría en ver una película para después cenar y conversar sobre las futuras acciones a realizar en El Farito.

La película elegida, “La ciencia del sueño”, un sueño abierto a nuestra imaginación. Allá donde el celofán, la máquina del tiempo y los estudios de grabación del sueño nos lanzaran hacia un futuro incierto. La película te puede gustar más o menos, eso sí, descubre un camino amplísimo de trabajo, el cual aún está por descubrir. Desde el barco que contiene un bosque y busca a su madre hasta el local que ocupamos para dar vida a un barrio olvidado, el Cerrillo, y para mucha gente de la villa, un entorno non grato y carente de elementos que motiven su visita. Todo un reto, poder conseguir la activación del barrio, haciendo conscientes a los habitantes de nuestra villa del gran valor patrimonial, histórico y cultural contenido en sus calles.

Faltando unos veinte minutos para el final de la película, una luz intensa azotó el gran ventanal sur de El Farito. Tras habernos deslumbrado vimos la silueta de una persona, es entendible, este local no ha sido de uso continuo y menos a las 22:30 de la noche. Al salir a la puerta… la persona que tenía la luz era un agente de la policía local, acompañado de su respectiva pareja. “hola, estáis a oscuras y no sabíamos qué ocurría ahí dentro” “estamos viendo una película y después hablaremos de la programación a seguir en el local. Estamos a oscuras pues aún no se ha conectado a la red de electricidad”. Sin más que decir el agente apagó la luz y se marchó con su pareja, en su ruta de reconocimiento.

Tras la sorpresa, acabamos de ver la película, comimos apaciblemente comentando lo sucedido y lanzando ideas para abordar futuras acciones en el local. Entre ellas se está pensando hacer noches temáticas de cine, al menos una, aunque probablemente desarrollemos más. En cuanto a los talleres también se vio la posibilidad de contar con jóvenes, pues un compañero tiene un grupo de niños muy agradables que seguro están interesados en aprender.

Todo es cuestión de querer…
querer siempre compartir
y ganas de difundir,
difundir lo aprendido
o aquello que aún,
nos queda por aprender…

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